Nació en Tucumán el 15 de enero de 1913 y falleció en Buenos Aires en noviembre de 1992. Ceramista, trabajó en arcilla realizando siempre las mismas formas estilizadas, formas que tenían que ver con la cultura africana. Ejecutó figuras de parejas, que luego pasó al bronce. En cuanto a su técnica como ceramista, Mercedes, no pintaba, hacía en dibujo los bocetos para las esculturas. En París estudió esmalte sobre metal y cursó estudios de cerámica en la Universidad de Chile obteniendo el título en Artes del Fuego. Llegó a tener uno de los talleres más completos del país, siendo figura destacada de la cerámica nacional. Desde 1951 realizó exhibiciones individuales y participó en colectivas en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Chile y Uruguay. En los tempranos 1980 realizó una exposición retrospectiva en Galería Praxis de Buenos Aires. Obtuvo en 1959 el Primer Premio en el Salón Municipal de Buenos Aires, Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Praga, República Checa, en 1962 y el Primer Premio en la Bienal Internacional de Punta del Este, Uruguay, en 1967. Colaboró en la ejecución de los murales del Mercado del Plata de Buenos Aires. Ciudad donde, finalmente, abre un taller que compartió con Roberto Obarrio, y presentan trabajos conjuntos en murales obteniendo distinciones. Ana Mercedes Burnichon fundó una de las corrientes señeras del arte cerámico porteño: El grupo de Los Artesanos. Burnichon tuvo un dominio técnico notable y en lugar de recurrir a texturas torturadas y barrocas, opta por formas muy sintéticas y puras con superficie lisa, de mucha dificultad técnica, hacer un chamotte es fácil, pero producir grandes piezas de pasta delgada y esmaltada en su totalidad, resulta una verdadera hazaña. El grupo fue integrado por Roberto Obarrio, Juan Antonio Vázquez y Marcelo Zimmermann. Arte cerámico en Argentina, Un panorama del siglo XX de Vilma Villaverde.