Nació en Bagnoli del Trigno, Campobasso, Italia el 17 de febrero de 1921 y murió en Buenos Aires el 4 de febrero de 2004. Se radicó en Argentina en 1925. Profesor Nacional de Dibujo egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Viajó por estudios a Italia, Francia y España. Integró la Asociación Arte Concreto Invención. En los años 1950, se alejó de la abstracción y evolucionó hacia la figuración. Expuso individual en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos y en Galería Alcora. Concurrió al Salón Nacional desde, salones Nacional de Dibujo y Grabado, Nuevas Realidades, Bienal Hispanoamericana de La Habana, Cien Años de Pintura Argentina en Lima, Perú; Bienal de Sao Paulo, Arte Sacro en Roma y a otras exposiciones. Obtuvo Mención Honorífica en 1952, Premio Eduardo Sivori y Matea Vidich en 1954, Premio Cecilia Grierson en 1956, Premio Jockey Club en 1963 y Gran Premio de Honor en 1965 en el Salón Nacional. Mención Honorífica en 1954 y Premio Adquisición en 1961 en el Salón de Mar del Plata. Mención de Honor en el Primer Salón de Arte Sacro Moderno en 1954. Primer Premio en el Salón de Tandil en 1955. Segundo Premio en 1956 y Primer Premio en 1960 en el Salón de San Fernando. Premio Josefa Díaz y Clusellas en el Salón de Santa Fe en 1956. Primer Premio en el Salón de San Juan en 1956. Tercer Premio en el Salón de Córdoba en 1956. Premio Ministerio de Educación en el Salón de Morón en 1956. Premio Colegio de Escribanos en el Salón de La Plata en 1957. Tercer Premio en el Salón Municipal Manuel Belgrano en 1958. Primer Premio en el Concurso de Murales Subterráneos de Buenos Aires para Estación Boedo de la línea E en 1958. Premio Adquisición en el Salón de Avellaneda en 1962. La fantasía determina los caracteres de su temática, es la sensibilidad la que decide las particularidades de su obra. Incursionó en el futurismo, cubismo y en 1945 no figurativo absoluto. Inquieto, no permaneció en esa concepción pictórica. Una estadía en Siena, Italia, lo acercan a un ámbito y una realidad histórica de acentos medioevales los que poblaron desde allí su fantasía y determinaron su orientación hacia una temática en que su libertad creadora transfigura, plásticamente esos elementos. Con ello creó un mundo personal, original y de bella sustancia imaginativa. Al haber pasado por las tendencias antemencionadas, las simplificaciones, los despojamientos, los tratamientos refinados del color y de la materia, los rigores constructivos y ordenadores de las nuevas escuelas rigen su obra y someten sus sueños, los tipos y las cosas de sus sueños, poéticamente evocativos, a un régimen de transfiguraciones estilizados que proporcionan a sus estampas un sello personalísimo y les confiere el doble interés de su arcaísmo sugestivo y su modernidad pictórica, Córdova Iturburu.