Pintura

Pérez, Celis

Buenos Aires
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Nació en San Telmo el 15 de enero de 1939 y falleció en la misma ciudad el 2 de agosto de 2008. Celis Pérez, fue conocido por la inversión de su nombre y apellido: Pérez Celis. Desarrolló un estilo abstracto recurriendo a la fusión de líneas estéticas de las culturas amerindias andinas con las vanguardias plásticas internacionales, y a utilización de imágenes de fuerte arraigo en la cultura porteña para construir obras de fuerte impacto popular. En 1954 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano. Tuvo gran impacto la obra de Víctor Vasarely. Integró el Movimiento del Hombre Nuevo e impulsor del arte no figurativo. En 1961 instaló su taller en Buenos Aires, orientándose hacia la pintura geométrica y el arte cinético. Viajó a Bolivia y Perú, capturando la esencia amerindia. Importantes muestras se suceden: Tokio, OEA en Washington, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y en el Instituto Torcuato di Tella. El amor por nuestro continente lo lleva a México en 1975, dando lugar a una etapa emblemática y muralista, que subyace en el espíritu invasivo de su inspiración. Recién a fines de 1977 busca un lugar para vivir, en Caracas. Vivió en Venezuela y expuso en México, Ecuador, Costa Rica, Panamá y llega para el artista: París. Obtuvo Mención del Jurado en el Gran Premio Internacional de Arte de Montecarlo. Desde 1983, su residencia en Nueva York vigoriza su pintura y sintetiza su recorrido. Su producción llega a Oriente y es exhibida en más de veinte países de Europa y América. El mundo de Celis fue amplio, interconectado, lleno del vigor proteico de ideas y formas, vistas por primera vez en el vasto paisaje, el calor y el viento de Argentina, luego plasmado, y disciplinado por su inmersión en el lenguaje estructural y abstracto del arte moderno internacional. En sus últimos tiempos, vivió y trabajo en Miami y Buenos Aires. “Lo novedoso es que, además de haber asimilado la impronta neoyorquina, por primera vez asoma en alguna de sus telas eso que los caribeños llaman. Lo que digo puede verificarse de modo especial en aquellas obras en las que emplea una suerte de punteados que hacen acudir a la memoria las decoraciones de máscaras y pinturas con las que se tropieza a menudo en ese área afroamericana y que, en cierto modo, era la única que aún no se había incorporado a su bagaje cultural el voraz apetito de Pérez Celis”, Rafael Squirru.